Los ciclos menstruales irregulares pueden dificultar la planificación de un embarazo, ya que afectan a la capacidad que tiene una pareja de identificar con precisión los días más fértiles del ciclo.
En el ámbito de la fertilidad, estas desviaciones suelen estar relacionadas con factores hormonales o con condiciones como el síndrome de ovario poliquístico (SOP), alteraciones tiroideas o cambios en el peso corporal.
Aun así, tener ciclos irregulares no impide necesariamente que la mujer pueda someterse a tratamientos de reproducción asistida. De hecho, una de las ventajas de estas técnicas es que permiten controlar el ciclo mediante medicación hormonal y un seguimiento personalizado para estimular la ovulación y conocer el momento más adecuado para la fecundación.
Por este motivo, en este tipo de contextos es recomendable realizar una valoración ginecológica completa. Un diagnóstico adecuado permite identificar la causa y plantear el tratamiento más apropiado en cada caso.
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