Las altas temperaturas pueden afectar de forma diferente al cuerpo durante el embarazo. No es igual un verano suave en Galicia que un agosto en plena ola de calor, pero en cualquier caso conviene tomar precauciones.
Una de las grandes recomendaciones generales para esta época del año, también extensible para la etapa de gestación, es mantener una buena hidratación. Beber agua con frecuencia ayuda a prevenir mareos, calambres y otros síntomas comunes en el embarazo. También es importante protegerse del sol utilizando un fotoprotector adecuado, evitar la exposición solar en las horas centrales del día y optar por ropa ligera y transpirable.
El calor puede favorecer la retención de líquidos, causando hinchazón en pies y piernas. En estos casos, elevar las extremidades al descansar o realizar paseos suaves puede aliviar las molestias. Si tienes un viaje, no improvises: planifica paradas por mucho que no estés cansada.
Por supuesto, presta atención a señales como contracciones, sangrado, fiebre o cambios en el movimiento fetal. Ante cualquier síntoma inusual, lo más adecuado es consultar con un profesional.
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