Si bien es cierto que los antibióticos no forman parte del tratamiento hormonal habitual en los procesos de fertilidad, en algunos casos pueden llegar a indicarse de forma puntual para prevenir o tratar infecciones que podrían interferir con la seguridad o las probabilidades de éxito del procedimiento.
Antes de una punción ovárica, por ejemplo, puede ser necesario administrar profilaxis antibiótica para reducir el riesgo de infecciones en el útero o en los órganos pélvicos. También puede recurrirse a ellos cuando se detectan infecciones urinarias, vaginales o de transmisión sexual que deben tratarse antes de iniciar un ciclo.
Asimismo, si durante el proceso de análisis del semen se identifican ciertas bacterias que pueden afectar la movilidad o la calidad espermática, el tratamiento antibiótico puede formar parte de la preparación previa en los tratamientos con muestra propia.
Es importante destacar que los antibióticos deben prescribirse siempre con criterio médico, tras una valoración individualizada, y que su uso debe seguir estrictamente las indicaciones para evitar resistencias o efectos adversos.
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