Aunque es cierto que la mayoría de los cánceres no son hereditarios, existen algunos tipos vinculados a mutaciones genéticas que se transmiten de generación en generación y que se deben tener en cuenta.
Entre los más conocidos están los relacionados con los genes BRCA1 y BRCA2, asociados al cáncer de mama y ovario, o el síndrome de Lynch, que aumenta el riesgo de cáncer colorrectal y otros tumores del aparato digestivo o urinario.
En estos casos, el consejo genético combinado con pruebas específicas puede ayudar a identificar si existe un riesgo real de transmisión. Para aquellas personas que desean tener descendencia sin transmitir estas mutaciones, la reproducción asistida ofrece una alternativa: el diagnóstico genético preimplantacional (DGP). Esta técnica permite seleccionar embriones libres de la alteración genética hereditaria antes de ser implantados en el útero durante un tratamiento de fecundación in vitro.
Consultar con un especialista en reproducción asistida y genética médica es clave para evaluar el riesgo, resolver dudas y valorar todas las opciones disponibles de forma personalizada y segura.
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