El vaginismo es una disfunción sexual que provoca la contracción involuntaria de los músculos del suelo pélvico, derivando en una estrechez vaginal que impide o dificulta la penetración durante las relaciones sexuales.
Según el momento de su aparición, hablamos de vaginismo primario o secundario. En el primer caso, la mujer no ha podido mantener relaciones sexuales por culpa de este trastorno, generalmente asociado a causas psicológicas. En el segundo, la persona afectada sí ha podido tener una vida sexual activa antes de sufrir este estrechamiento. Este supuesto está más vinculado a algún tipo de lesión del aparato reproductor femenino.
Aunque no existe ninguna cirugía o fármaco para curar el vaginismo, sí se puede tratar mediante una terapia coordinada basada en el trabajo psicológico, fisioterápico y ginecológico. Los ejercicios de Kegel, por ejemplo, son muy útiles para ayudar a la mujer a controlar su musculatura pélvica. También se recomiendan las técnicas de relajación o el uso progresivo de dilatadores vaginales. Por otro lado, hay tratamientos, tanto médicos como con láser CO2 o radiofrecuencia, para tratar determinadas causas de vaginismo.
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